Cosquin Rock Colombia 2017

Por | 2017-11-16T21:52:08+00:00 Noviembre 16th, 2017|Pensamientos por ahí|0 Comentarios

Hace un muy buen tiempo no escribo por acá y me prometí a mi misma ser más juiciosa con el blog; además tengo algo que contar, porque así como hace un par de meses me queje de la frialdad de los bogotanos para disfrutar del concierto de Ed Sheeran, en esta ocasión vengo a hablar de lo chimba que se pasa en un concierto de rock en Bogotá.

Y es que hay que hablar con sinceridad, el Cosquín Rock Colombia fue todo lo que uno espera en un concierto, se sabe que el hecho de que fueran varios artistas en vez de uno lo cambia todo, pero no es una excusa válida para disfrutar más o menos la presentación de un artista, y más cuando esté se compromete con su público a dejarlo todo en el escenario.

Pero no todo es color de rosa, y así como uno habla de las cosas buenas hay que hablar de las cosas malas; comencemos por el almuerzo:

En esta visita a la capital colombiana tuve la oportunidad de quedarme en la casa de un amigo, que aunque admito no sé bien donde era, pienso que estaba bien ubicada, hago la aclaración que yo determinó en Bogotá que algo está bien ubicado si está cerca de un Bogotá Beer Company (BBC), el problema es que uno no puede almorzar cerveza y tuvimos que salir en busca de algo de comida que nos diera energía para la tarde que íbamos a tener.

Caminando sobre toda la séptima en dirección al norte dimos con una pequeña plazoleta de comidas, que era muy linda, pero sospechosamente sola para ser una tarde de un sábado, cuando llegamos, me enamoré perdidamente de una hamburguesa que Vi en el plato de un comensal, lastimosamente me dio pena preguntarle de dónde era y acabé comentando el error al pedir la peor hamburguesa que me he comido, en el primer mordisco caí en cuenta que la hamburguesa que quería era la del negocio de enfrente 💔

Pero no todo son cosas malas, si bien no se puede almorzar con cerveza, ya saben,por aquello del licor, uno si puede almorzar con helado y me termine encontrando con esta belleza:

Tomemonos un momento para apreciar esta belleza

Continuamos nuestro día luego de semejante decepción de almuerzo; para los que no conocen Bogotá, les comento que allí TODO queda lejos, y luego de dormir casi una hora en el carro llegamos al club Colsubsidio, donde me recibieron con una cerveza, rock y buenos amigos, fue como llegar al cielo ( solo faltaba la pizza de Burro)

Fun fact: compramos las entradas hace meses con mi tarjeta de crédito, y como soy compradora compulsiva deje dejar mis tarjetas en casa para evitar la tentación, bueno pues resulta que nuestras boletas eran un papel lo más de sospechoso, que nos pidieron validar la información de la tarjeta con las que se compró, si querían conocer el blanco muerto debieron verme cuando me dijeron eso, ya estaba tramando en mi cabeza una excusa muy teatrera o al menos una estrategia para regresar por la tarjeta, cuando me dicen que las boletas son válidas y así la vida regresa a mi cuerpo.

Bueno no los aburro más con cosas así, les daré mis pros y contras del concierto, los cuales, obviamente serán más pros!

Pros: Jhonny Walker, no solo porque me gane una gorra en un juego de habilidad (soy terrible en aquello que tenga q ver con destrezas motoras), sino también por los geniales termos en los que se entregaban las botellas, el contra sería que los casos de los cócteles eran impresionantemente pequeños, y por el precio, uno diría que son casi una estafa.

En cuanto al sonido era genial, si alguien ha tenido la oportunidad de disfrutar un concierto en cualquier escenario en Bogotá y en la plaza de toros La Macarena, sabrá que los paisas tendremos mucho que envidiarle a los bogotanos en cuanto a gestión de eventos se refiere.

La primera banda en el escenario no tenía ni idea de quién era, pero comencé a disfrutarlo todo cuando empezó a tocar la Mojiganga, que si bien no me meti al pogo si disfrute del ambiente ( y aproveche el tiempo para ganarme la gorra) con No te va a gustar y Attaque 77 reafirme mi amor incondicional hacia el rock argentino, creo que las cante todas a grito herido como si no hubiera un mañana. Nunca me ha gustado Aterciopelados, así que aproveché este receso hippie para disfrutar de una de las picadas tapa arterias más ricas y tomar algo de vodka.

Tal vez tome más vodka de lo que debería, puesto que cuando Residente se montó al escenario a darlo todo para el público yo ya estaba demasiado alegre para acordarme que canto mis canciones preferidas y al final de la noche no hice sino quejarme por esto, pero claro, mis amigos me aclararon que no solo cantó durante dos horas, sino que también sonaron todas las canciones por las que me quejaba, pues bueno, el vodka tuvo la culpa.

Por último, para “cerrar con broche de oro” estuvo la anhelada banda Fabulosos Cadillacs, confieso que desde hacía años quería verlos en vivo, pues la gente habla maravillas de su acto en vivo y la energía que desprenden en el escenario, pues bueno, en lo personal, esa energía no se vio. Y como desde el desayuno uno sabe cómo va a ser la comida, la primera canción con la que abrieron nos dio a entender que este concierto no iba a ser como lo soñábamos. Los grandes clásicos brillaron por su ausencia y sucedió que cuando la banda dejó de tocar y su público pide más para que estos se queden, mucha gente, incluida, se fue, rumbo a Bogotá, porque bien lejos si estábamos.

Sin embargo esto no amargo la estadía, fue un fin de semana maravilloso al lado de mis chicas superpoderosas, además comimos tamal en la puerta falsa, por mi iría a Bogotá cada fin de semana por ir a comer allá.

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